Hoy os traigo de nuevo esos trocitos de mi corazón que aún están esparcidos por Suiza, y aquí están en forma de fotografías de unos días del mes de mayo:
Saint-Prex y los paseos. El lago y su silencio. Tantos fines de semana añorando un atisbo de Sol.
Los picnics en el lago y las ganas con las que me quedé de bañarme en él...
Son recuerdos que nunca olvidaré, de días llenos de frío, rutina, tranquilidad y magníficos fines de semana.
Dedicación especial a Miriam y los Piguet. Vous me manquez beaucoup.




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