Perdido entre montañas y el espesor del verde se encuentra Gruyère, envuelto en un aroma a queso y en ese ambiente medieval que te transporta a muchos años atrás. Es inevitable poder resistirse a comer una exquisita fondue o una típica raclette suiza, o cualquier tipo de chocolate Cailler de la fácbrica que se encuentra también en el pueblo.
La raclette es un queso de origen suizo, en concreto del canton de Valais, hecho a base de leche cruda de vaca. Este queso se prepara en una plancha especial en el que, una vez fundido se coloca sobre patatas cocidas (con la piel) y se acompaña de bacon y verduras como cebolla o pepinillo. Y por supuesto de las especias especial raclette.