Amanecía, y los picos nevados reflejaban los tonos anaranjados del Sol.
Y una pequeña bruma se levantaba del lago,
haciendo flotar las montañas en el aire.
Salí de casa esta mañana y no he podido dejar de mirarlas ni un sólo instante. Son tan grandes e imponentes que te atraen con una fuerza increíble.
No he podido dejar de mirarlas en toda la mañana, ni de resistirme a hacerle muchas, muchas fotos.




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