Después de unos días sin publicar, hago una entrada un poco diferente. En estos días he tenido tiempo de viajar, de encontrarme con personas que hacía mucho que no veía, de pasar mil horas en un tren, esperando, pensando... de conocer gente nueva, diferentes puntos de vista, otras culturas, otros idiomas, otros países, otras formas de ver la vida.
Cada vez que salgo al extranjero me pasa lo mismo, y creo que es una experiencia que todo el mundo debería vivir en la vida. Te das cuenta de que no todo tiene por qué ser como tú creías que era. Que hablando se entiende la gente y se pueden descubrir cosas muy interesantes.
Hace unos fines de semana salí en Lausanne a celebrar un cumpleaños. Hay gente que cuando sale de fiesta sólo piensa en dos cosas (o alguna más): alcohol y discoteca. Yo, sinceramente descarto ambas. Lo del alcohol por motivos personales, y la discoteca porque estás impedido totalmente a comunicarte con NADIE. Está bien, es divertido, me gusta, pero para un par de horas.
Pues esa noche conocí a bastante gente suiza y hablé mucho con uno de ellos. Y para mi esa experiencia es mucho más enriquecedora que pasar 4 horas pegando botes y pasando calor. Por suerte, las dos son compatibles en una misma noche, porque no todo el mundo piensa igual que yo, pero eso está claro... en la variedad está el gusto.
Pues hablando con este chico (medio suizo medio francés) sobre política, economía, trabajo... y cómo va el mundo en general, fue muy sincero conmigo. Y me dijo muy cortésmente, que en Suiza (en general) veían a los españoles, portugueses, italianos... como a unos "cerdos" que no sabían administrar su propia economía. Y yo sinceramente ni me enfadé ni me sentí ofendida, porque nada me cogía de sorpresa. Cuando casi a diario escucho español (aunque sea latino) y para mi vacante el 90% de solicitudes fueron españolas.
Nosotros, al menos los jóvenes, no tenemos la culpa de la situación actual española, ni de la crisis europea en general. Todo esto empezó a llegar cuando nosotros apenas teníamos 18 o 20 años, estábamos empezando o acabando la carrera y ni nos imaginábamos nuestro futuro.
Esos mismos jóvenes que muchos hemos mirado con desconfianza o desprecio a todos esos sudamericanos que se estaban instalando en nuestro país para poder llevarse un trozo de pan a la boca. Ahora somos muchos de nosotros los que alzamos la mirada a Europa, incluso a Sudamérica, para poder llevarnos el pan a la boca, en la misma situación. Porque nadie quiere verse pasar hambre, ruina ni miseria.
El racismo es algo que, estúpidamente, sigue vigente hoy en día. Y aunque hoy por hoy España no esté bien vista en la Unión Europea, yo no me siento menospreciada. Soy española, y muy orgullosa de ello. Pero hay una realidad aún mayor: todos somos ciudadanos del mundo, no importa de dónde vengamos ni a dónde vayamos. Todos compartimos los mismos problemas, las mismas necesidades y las mismas alegrías, en cada rincón del mundo.

bien dicho tocaya, así se habla ole tu!
ResponderEliminarCreo que la intolerancia viene por parte del hecho que la gente acá no puede/quiere o no ha tenido que ponerse en el pellejo de los necesitados.
ResponderEliminarEn esa época global de crisis, Suiza tiene actualmente pocas dificultades en comparación internacional, por eso rechazamos a los imigrantes, considerandolos como los culpables de todos los problemas de nuestra sociedad... cabezas de turco ideales.
Pero quién se acuerda de los Suizos que, a partir de la segun mitad del siglo 19, emigraron a Argentina a trabajar en condiones muy dificiles en la agricultura por falta de medio de subsistencia en su propio país?
Siempre hay que acordarse que nadie está a salvo de cualquier dificultad económica y que si un día nos toca pedir ayuda, estaremos muy agradecidos de tener gente comprensiva y solidaria.